viernes, 12 de diciembre de 2008

Don Lunfardo y el Señor Otario - Paracaidistas en franco retroceso


Vivir hasta matarnos



Algo nos sigue. La persecuta de que el espejo devuelva una imagen siniestra, o que una proyección macabra desfigure lo que vemos. Que el reflejo, lo que está en frente, perceptible como un holograma perverso, nos devele que somos nuestros propios asesinos y que huir de esa realidad sólo significa perderse en mares de asfalto, ahogados en cicuta, náufragos de ese veneno producido por el terror de la vida.
Esa agonía de hoy, es el existencialismo de siempre. Es la misma paranoia borgeana, de "Ji, ji,ji" o de la Náusea de Sartre. Todas metrallas que estallan en nuestra sien, como verdades mortales que no podemos evitar, como caracoles fugaces. Así se plantea, barroco y entrelineado, el mensaje del último trabajo de Don Lunfardo y el Señor Otario.
El conjunto, con casi una década de vida, se muestra maduro y ambicioso en "Paracaidistas..." su tercer álbum, el cual viene a marcar un crecimiento musical y conceptual con sus antecesores, como un guión roto adrede.
El disco trasmite un desasosiego hacia la humanidad, ese sentimiento aplastante que abarca desde la ira más repulsiva a la pesadumbre más engorrosa. En este plano, las letras merodean entre lo explicito y combativo -¿Cuando los negros despierten quien te abrigará ese bonito culo?// Gobernar es el delito- hasta esa peculiar mezcla de lo criptico y ricotero -Nadie sabe a quien comer, carnaval canibal// ¿De qué me hablabas cuando hablabas de amor? grita una tele encendida/Niños al spiedo, polaroid de Longchamps// Frente a ti mismo hay un asesino, frente a ese espejo ¿cuál de los dos serás vos?¿cuál de los dos seré yo?-, demostrando metáforas logradas.
Así, "Paracaidistas..." se convierte en un popurrí cuasi-misántropo donde las composiciones líricas juegan con sonidos futuristas floydianos, con guitarras crudas y con el sampler Todopoderoso, el cual armoniza con efectos estenopeicos las composiciones lunfardas -hasta hay lugar para inmiscuir a Beethoven-
En fin, un disco innovador, conciso y con un aterrizaje asegurado después del salto al vacío con paracaidas a cuestas.




3 comentarios:

Facundo Cottet dijo...

sos mati no? jaja mira qué blog me vine a encontrar. Acertada reseña del disco. Nos estamos viendo

Anónimo dijo...

"armoniza con efectos
estenopeicos"...
que loco, no?

Anónimo dijo...

La verdad, exelente fue el recital, pero el disco no esta en la calle todavia.

Una masa che, aguante don lunfardo, Te dejo mi eme.

tuvueltamehacefeliz_crzz@hotmail.com


Jony.